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VOLCANO
Índice

La raíz

Por qué agua, comida y energía.

Las crisis sistémicas, su raíz y la lógica de la intervención: la demostración de lo que la portada afirma.

12 min de lectura

1 · El adjetivo

Crisis sistémicas: qué significa.

El mundo atraviesa una fase de crisis sistémicas. El adjetivo no indica una crisis del sistema en su conjunto, sino una propiedad de las crisis en curso: están conectadas por relaciones de causa y efecto que corren en varias direcciones, de modo que cada una alimenta a las demás. En términos de análisis de sistemas, están ligadas por bucles de retroalimentación: el empeoramiento de una variable empeora las otras, y estas vuelven sobre la primera.

Un ejemplo reciente lo ilustra. Sube el precio de la energía. Los fertilizantes se producen a partir del gas natural, con procesos de alta intensidad energética, así que sube su precio. Suben entonces los precios de la comida. Y de ahí crecen la inseguridad alimentaria y la inestabilidad económica y política de los países importadores. Es la cadena observada en 2022 y de nuevo en 2026: una nueva crisis energética, que la IEA define como la segunda a escala mundial en cinco años, se está transmitiendo a los precios de los fertilizantes y de la comida, como registran las proyecciones del informe SOFI 2026. La cadena funciona también al revés: una sequía reduce las cosechas, y reduce además la producción hidroeléctrica y la refrigeración de las centrales térmicas, es decir, la oferta de energía.

La consecuencia práctica es que las crisis no se pueden afrontar de una en una como si fueran independientes. Hay que entender la estructura de las relaciones: qué variables mueven a las demás y cuáles se limitan a seguirlas.

2 · La raíz

No todas al mismo nivel.

Entre las crisis en curso, tres ocupan una posición distinta de las demás: la hídrica, la alimentaria y la energética. Agua, comida y energía son las precondiciones físicas de la vida y de toda actividad productiva; son magnitudes medibles en metros cúbicos, calorías y kilovatios hora; y están ligadas entre sí por relaciones cuantificadas.

  • La agricultura absorbe alrededor del 70% de las extracciones mundiales de agua dulce (FAO, AQUASTAT). Sin agua no se produce comida.
  • Los sistemas alimentarios consumen alrededor del 30% de la energía final mundial, entre producción, transformación, transporte y conservación (FAO, 2011). Sin energía no se produce ni se distribuye comida.
  • El sector del agua absorbe alrededor del 4% del consumo mundial de electricidad, entre extracción, tratamiento, distribución y depuración; el sector energético absorbe alrededor del 10% de las extracciones mundiales de agua dulce, sobre todo para la refrigeración de las centrales (IEA, 2016). Sin energía no se obtiene ni se distribuye agua; sin agua se produce menos energía.

Estas relaciones se estudian desde hace más de una década bajo el nombre de nexo agua-energía-comida (Hoff, 2011, para la Bonn Nexus Conference; FAO, 2014). Lo relevante es que el nexo constituye el nivel más profundo del sistema: las tres magnitudes se condicionan mutuamente y, juntas, condicionan todo lo demás.

La dimensión actual del problema:

  • 2.100 millones de personas no disponen de agua potable gestionada de forma segura (WHO/UNICEF JMP, 2025, datos de 2024); alrededor de la mitad de la población mundial experimenta escasez hídrica grave durante al menos una parte del año (IPCC, 2022).
  • 645 millones de personas pasaron hambre en 2025 y 2.100 millones vivieron inseguridad alimentaria moderada o grave; una dieta sana es inaccesible para unos 2.700 millones de personas (FAO, IFAD, UNICEF, WFP y WHO, SOFI 2026).
  • 655 millones de personas no tienen acceso a la electricidad y unos 2.000 millones cocinan con combustibles y tecnologías contaminantes (IEA, IRENA, UN DESA, Banco Mundial y WHO, Tracking SDG 7, 2026, datos de 2024).

Donde estas tres magnitudes faltan, las demás crisis se agravan. La sección 4 muestra cómo.

3 · El clima

La variable transversal.

La crisis climática está ligada a las tres raíces en ambas direcciones.

Del lado de las causas, dos cifras. El sector energético genera alrededor de tres cuartas partes de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero; la agricultura, los bosques y el uso del suelo, alrededor de una quinta parte (Climate Watch, WRI, elaboración de Our World in Data). Y si se cuenta la cadena entera de la comida, de la producción a la eliminación, los sistemas alimentarios pesan alrededor de un tercio de las emisiones (Crippa et al., 2021). El clima cambia sobre todo por cómo producimos energía y comida.

Del lado de los efectos, el calentamiento altera el ciclo del agua: sequías e inundaciones más frecuentes e intensas, y rendimientos agrícolas más bajos en muchas regiones. El IPCC estima que entre 3.300 y 3.600 millones de personas viven en contextos muy vulnerables al cambio climático (IPCC, 2022). El clima golpea antes que nada al agua y a la comida.

De ahí se sigue que el clima no es un cuarto frente que abrir por separado. Sus causas se reducen actuando sobre energía y comida (mitigación); sus efectos se contienen actuando sobre agua y comida (adaptación). Las tres raíces son, al mismo tiempo, las palancas del clima y las primeras víctimas del clima.

Las dos palancas no actúan al mismo ritmo. La mitigación reduce las causas, pero su efecto llega con décadas de inercia: incluso en los escenarios más rápidos, los efectos ya en curso seguirán intensificándose durante los próximos decenios (IPCC, 2022). Contrarrestar esos efectos, devolviendo agua, comida y energía donde faltan, produce resultados desde el primer día. Por eso las tecnologías que Volcano prioriza no se limitan a mitigar el cambio: buscan contrarrestar sus efectos cuanto antes.

4 · Aguas abajo

Las crisis dependientes.

Las demás crisis se sitúan aguas abajo de las tres raíces. No en el sentido de que tengan solo esa causa, sino en el sentido de que su evolución depende del estado de agua, comida y energía, y de que ninguna intervención sobre ellas se sostiene si ese estado no cambia.

Crisis económicas. Los precios de la energía y de la comida son la parte más volátil de la inflación, y la primera que llega a los presupuestos de las familias y de los países importadores. En marzo de 2022 el índice FAO de precios alimentarios tocó su máximo histórico. En 2026 el informe SOFI vuelve a señalar una inflación alimentaria arrastrada por la energía y los fertilizantes (SOFI 2026), en coincidencia con la crisis energética que describe la IEA (World Energy Investment 2026).

Crisis sanitarias. El agua, el saneamiento y la higiene inadecuados se asocian a unos 1,4 millones de muertes al año (WHO, 2023, con datos de 2019). La contaminación del aire dentro de las casas, por los combustibles sólidos usados para cocinar, a unos 3,2 millones (WHO). Y 150 millones de niños menores de cinco años tienen retraso del crecimiento por malnutrición (SOFI 2026). Son consecuencias directas de la inseguridad hídrica, energética y alimentaria.

Crisis migratorias. El Banco Mundial estima hasta 216 millones de migrantes internos por causas climáticas de aquí a 2050 en seis regiones del mundo, con la escasez hídrica, la caída de los rendimientos agrícolas y la subida del nivel del mar entre los factores principales (Banco Mundial, Groundswell, 2021).

Crisis políticas. Los picos de los precios alimentarios están asociados estadísticamente a oleadas de disturbios sociales (Lagi, Bertrand y Bar-Yam, 2011); el Pacific Institute documenta desde hace décadas los conflictos en los que el agua es causa, instrumento u objetivo (Water Conflict Chronology).

Sobre cada una de estas crisis se puede intervenir directamente: subsidios a los precios, ayuda alimentaria de emergencia, tratamiento de las enfermedades de origen hídrico, políticas de frontera. Son intervenciones necesarias en la emergencia, pero actúan sobre el efecto: mientras la causa aguas arriba permanece, el efecto se repite y la intervención hay que repetirla.

5 · La palanca

Variables independientes y dependientes: dónde conviene intervenir.

Llamamos variables independientes a las magnitudes sobre las que se puede actuar directamente, con tecnología, infraestructuras y organización, y variables dependientes a las que se mueven en consecuencia. La definición es operativa, no estadística: en un sistema con retroalimentaciones ninguna variable es independiente en sentido estricto, y agua, comida y energía dependen a su vez del clima, la demografía y los conflictos. Lo que las distingue es que existen palancas concretas para modificarlas: desalación y reúso del agua, riego de precisión, agronomía y almacenamiento, generación renovable, redes, acumulación y eficiencia. Para una crisis económica, sanitaria o migratoria no existe una palanca igual de directa: se actúa sobre sus determinantes, o sobre sus síntomas.

La teoría de sistemas confirma esta jerarquía. Donella Meadows ordenó los puntos de palanca de un sistema del menos al más eficaz, situando abajo las intervenciones sobre los parámetros y los flujos de superficie y arriba las que actúan sobre la estructura que genera los comportamientos (Meadows, 1999). John Sterman describió la resistencia a las políticas: las intervenciones sobre los síntomas son absorbidas por el sistema, que reconstituye el problema por otra vía (Sterman, 2000). En la práctica de la ingeniería el mismo principio se llama análisis de causas raíz.

Intervenir sobre las variables independientes tiene una segunda ventaja: una sola solución mejora varias variables dependientes al mismo tiempo. El agua segura reduce las enfermedades, las horas perdidas en recogerla, el absentismo escolar y el gasto sanitario; la OMS estimó un retorno económico de unos 4 dólares por cada dólar invertido en agua y saneamiento (Hutton, 2012). Intervenir sobre las variables dependientes, en cambio, significa dispersar tiempo y recursos en efectos que se repiten mientras la causa permanece.

6 · La proporción

Dimensión del problema, impacto y retorno.

Las tres crisis de la raíz son también los problemas más grandes y más urgentes de nuestro tiempo. Más grandes por número de personas afectadas: miles de millones, como muestran los datos de la sección 2. Más urgentes porque sus consecuencias se acumulan a través de las crisis dependientes y porque el clima acelera su dinámica. Y exigen soluciones nuevas, porque las existentes no han cerrado la brecha: al ritmo actual, los objetivos de desarrollo sostenible sobre agua, hambre y energía no se alcanzarán en 2030 (JMP 2025; SOFI 2026; Tracking SDG 7, 2026).

Cuanto más grande es el problema resuelto, mayores son el impacto y el retorno financiero. El impacto crece con el número de personas cuya condición cambia. El retorno financiero crece porque la dimensión del problema fija el techo del mercado alcanzable. Solo en energía, las inversiones mundiales se estiman en 3,4 billones de dólares para 2026, de los cuales 2,2 en tecnologías limpias (IEA, World Energy Investment 2026). Y el gasto en agua y comida concierne a cada persona y a cada empresa del planeta.

Esta relación hay que leerla con precisión. Vale para el límite superior: la dimensión del problema define el mercado total, no la cuota que una sola empresa conquista, y no elimina el riesgo tecnológico, regulatorio y de ejecución, que en los problemas grandes es a menudo más alto. Es la razón por la que la decisión de intervenir en la raíz exige una manera de innovar distinta de la ordinaria, capaz de reducir el riesgo sin reducir la dimensión del problema. Ese es el campo en el que Volcano opera.

7 · El estado de cada afirmación

Evidencias, hipótesis y asunciones.

AfirmaciónEstadoBase o modo de validación
Las crisis en curso son interdependientes y se refuerzan mutuamenteEvidencia consolidadaLiteratura sobre el nexo agua-energía-comida; transmisión de precios de la energía a los fertilizantes y a la comida documentada en 2022 y en 2026
Agua, comida y energía están ligadas entre sí por relaciones cuantificadasEvidencia consolidadaFAO AQUASTAT; FAO 2011; IEA 2016
El clima es causado en gran parte por la energía y la comida y golpea antes que nada al agua y a la comidaEvidencia consolidadaClimate Watch; Crippa et al. 2021; IPCC AR6 WGII
Las crisis económicas, sanitarias, migratorias y políticas dependen del estado de las tres raícesEvidencia para los canales individuales; hipótesis de trabajo para la jerarquía en su conjuntoLas relaciones de la sección 4 están documentadas; la idea de que todas las demás crisis sean dependientes es una simplificación útil para el posicionamiento, no una demostración
Las tres raíces son las variables sobre las que se puede actuar directamenteHipótesis de trabajo (definición operativa)Existencia de palancas tecnológicas y de infraestructura; a verificar proyecto a proyecto con la madurez de las tecnologías (escala TRL)
Intervenir en la raíz es más eficaz que intervenir en los síntomasEvidencia en la teoría de sistemas; a validar en cada proyectoMeadows 1999; Sterman 2000; retorno de las inversiones en agua y saneamiento (Hutton 2012); para cada startup, medir el efecto sobre las variables dependientes con indicadores definidos de antemano
Contrarrestar los efectos produce resultados antes que la mitigaciónEvidencia para la inercia climática; decisión estratégica para la prioridadIPCC AR6 (calentamiento comprometido en las próximas décadas); retorno inmediato de las intervenciones de adaptación (Hutton 2012)
Problema más grande, impacto y retorno mayoresHipótesis de trabajo válida para el límite superiorDimensión del mercado total (TAM); a validar con SAM y SOM y con el análisis de riesgo de cada startup

8 · Las fuentes

Referencias.

Las fuentes con enlace fueron verificadas en la fecha de publicación de esta página.

  • FAO, IFAD, UNICEF, WFP y WHO (2026). The State of Food Security and Nutrition in the World 2026. fao.org
  • WHO y UNICEF, Joint Monitoring Programme (2025). Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024: special focus on inequalities. data.unicef.org
  • IEA, IRENA, UN DESA, World Bank y WHO (2026). Tracking SDG 7: The Energy Progress Report 2026. seforall.org
  • IEA (2026). World Energy Investment 2026. iea.org
  • IPCC (2022). Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Working Group II, Sixth Assessment Report.
  • Crippa, M. et al. (2021). Food systems are responsible for a third of global anthropogenic GHG emissions. Nature Food, 2, 198-209.
  • Climate Watch (World Resources Institute), datos de emisiones por sector, elaboración de Our World in Data.
  • FAO (2011). Energy-Smart Food for People and Climate. · FAO (2014). The Water-Energy-Food Nexus. · FAO, AQUASTAT.
  • IEA (2016). Water-Energy Nexus, World Energy Outlook special report.
  • Hoff, H. (2011). Understanding the Nexus. Stockholm Environment Institute.
  • WHO (2023). Burden of disease attributable to unsafe drinking-water, sanitation and hygiene: 2019 update. · WHO, contaminación del aire doméstico.
  • Hutton, G. (2012). Global costs and benefits of drinking-water supply and sanitation interventions. WHO.
  • World Bank (2021). Groundswell Part 2: Acting on Internal Climate Migration.
  • Lagi, M., Bertrand, K. Z., Bar-Yam, Y. (2011). The Food Crises and Political Instability in North Africa and the Middle East. NECSI.
  • Pacific Institute, Water Conflict Chronology.
  • Meadows, D. H. (1999). Leverage Points: Places to Intervene in a System. · Sterman, J. D. (2000). Business Dynamics. McGraw-Hill.

De la raíz al método

We choose to go to the Moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard.
John F. Kennedy, 1962
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