Un venture builder que arriesga primero
Construimos startups en serie: empresas completas, del I+D al marketing, y solo ganamos si ganan. La definición está en qué es un venture builder; las áreas que cubrimos, en el modelo.
Confianza · La casa
Treinta años de innovación a las espaldas de los fundadores; desde 2023, al servicio de un proyecto propio.
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Durante treinta años, mucho antes de que Volcano se constituyera en 2023, hemos construido innovación para multinacionales, grupos industriales y pymes. En proyectos concretos, nuestra propuesta fue la elegida frente a competidores mucho más grandes: no por tamaño, sino porque era un traje a medida sobre la necesidad exacta del cliente, algo que una gran empresa no confecciona. Hoy ponemos esa capacidad al servicio de una red internacional de emprendedores, empresas, centros de investigación y universidades, coordinada desde Canarias.
En síntesis
Construimos startups en serie: empresas completas, del I+D al marketing, y solo ganamos si ganan. La definición está en qué es un venture builder; las áreas que cubrimos, en el modelo.
Innovación que da poder a las personas, con cuatro compromisos que no se negocian: el manifiesto completo vive en Por qué existimos.
Cada startup nace con su propio capital, su propio equipo y su propio gobierno. Volcano coordina y garantiza la red, sin tomar participaciones de control: el principio está en el modelo.
Identificamos una necesidad específica del mercado y le respondemos con un traje a medida, a lo largo del camino de trece fases: el método está en El modelo.
Treinta años construyendo innovación a medida antes de fundar Volcano en 2023: sus perfiles, en El equipo.
La presentación
Volcano es una red de empresas independientes que comparten un mismo manifiesto, coordinada legal y operativamente desde Canarias. Aporta la trayectoria de sus fundadores, treinta años desarrollando innovación para grandes organizaciones y pymes, y coordina una red internacional de emprendedores, empresas especializadas, centros de investigación y universidades. No es una incubadora ni un fondo: construye empresas, y participa en el valor que crean. La historia completa de por qué existimos y cómo estamos organizados vive en el manifiesto, y de dónde sale la palabra Volcano, en el nombre.
La forma de construir
Vale también para nuestra forma de construir: como los volcanes, las mejores ideas nacen de la fricción entre fuerzas subterráneas. Es el principio con el que ponemos frente a frente competencias, capitales y visiones distintas hasta que emerge la solución.
La prueba
El equipo ha competido ya al máximo nivel, a menudo con recursos fraccionarios, frente a nombres que no necesitan presentación. Cuando el cliente nos eligió, no fue por tamaño: fue porque la solución era un traje a medida sobre su necesidad exacta, algo que las grandes firmas no confeccionan. Esa misma lógica sartorial (identificar una necesidad específica del mercado y responderle con precisión) es la fuerza con la que hoy construimos startups:
La plataforma software completa del banco, de principio a fin.
Ganamos el concurso de tracking de vehículos en tiempo real con la intuición de fabricar un dispositivo hardware propio.
GIS con imágenes satelitales multirresolución servidas por web a multinacionales agrícolas y mineras.
Captura de datos ligera y precisa, adoptada por grandes grupos industriales brasileños como Fibria y Samarco.
Ordenadores de a bordo que enlazan los vehículos en tiempo real: mapas, posiciones, vídeo y audio compartidos entre unidades.
Un concepto que replantea de raíz la forma en que las personas se abastecen de alimentos.
La documentación que acredita estos proyectos está disponible para inversores bajo petición: escribe a Formulario de contacto WhatsApp. Esta capacidad técnica sigue disponible hoy, como servicio directo para empresas ya constituidas con problemas que no encajan en una startup.
Después de casi treinta años construyendo innovación para terceros, los fundadores de Volcano tomaron una decisión: dejar de limitarse a ejecutar lo que las multinacionales encargaban, y poner esa misma capacidad al servicio de una innovación más disruptiva, con un impacto más positivo sobre el planeta y sobre quienes lo habitan. La única forma de hacerlo a la escala necesaria era construir un venture builder: una máquina que suma las fuerzas de muchos actores distintos y las dirige hacia una innovación buena y justa. Hacerlo exige capital, y el capital no se mueve por buena voluntad: lo atrae el beneficio. Por eso cada proyecto de Volcano se estructura desde el principio para ser financieramente muy atractivo, no solo positivo. Es la única manera de que una innovación buena y justa alcance la escala que de verdad importa. Antes de Volcano, los fundadores llegaron a invertir hasta un millón de euros al año de su propio bolsillo en innovación: una cifra que limitaba cuántos proyectos podían avanzar en paralelo.
La decisión
Durante treinta años construimos innovación para grandes organizaciones y para pymes, y buena parte de lo que está más arriba en esta página se hizo así. Lo hacíamos bien y se pagaba bien. Volcano nace de decidir dejar de hacerlo y transitar hacia proyectos propios, por tres razones, y ninguna de las tres es un reproche a nadie.
Una multinacional no siempre puede aceptar innovación disruptiva: pondría en riesgo los productos que ya tiene en el mercado, y es una decisión racional por su parte. Una pyme, por su lado, no siempre distingue qué innova de verdad y qué no; y cuando lo distingue, a menudo no sabría gestionarlo dentro de su estructura. De hecho, la reacción de los más lúcidos es exactamente esa: proponernos fundar una startup juntos, para participar en la innovación sin tocar la empresa que ya tienen. Ese movimiento es el que convertimos en modelo.
Una consultoría se cobra una vez. Se entrega el sistema, se emite la factura y ahí termina, por bien pagada que esté. Un producto en el mercado cobra cada año, mientras el mercado lo quiera. No es que una cifra sea mayor que la otra: es que una se detiene y la otra no.
Lo aprendimos con un caso propio. En 2017 el grupo construyó un sistema de sanitización trazada y facturó por ello 450.000 €: el precio del trabajo, cobrado una vez. La empresa que llevó esa tecnología al mercado declaró 8 millones de euros de beneficio solo en 2020. Hicimos la parte difícil y cobramos el encargo; el valor recurrente se quedó donde estaba la propiedad. Volcano existe para estar, la próxima vez, del otro lado.
Es un caso, no una media, y lo contamos como caso. Lo que demuestra no es cuánto se gana con una startup, sino dónde vive el valor recurrente: en quien tiene la propiedad, no en quien facturó la construcción. Las barras de aquí abajo lo enseñan año por año, con el margen al que se renuncia y las pérdidas del arranque incluidas.
Empresas que prestan consultoría hay muchas. Empresas capaces de gestionar toda la complejidad de lanzar una venture nueva, del problema al mercado y con la estructura fiscal y societaria incluida, hay muy pocas. Competir donde hay poca competencia es la misma lógica que aplicamos al elegir los proyectos.
Ocho años: cobrar el encargo o quedarse la participación
Encargo: facturación
500.000 € al año, dos años
Encargo: beneficio
el margen sobre ese trabajo
Startup: resultado del año
el mismo coste, sin margen
Startup: acumulado
con las pérdidas ya descontadas
El mismo acumulado, con apoyo
con Tax Lease y fondos públicos
Es exactamente el mismo trabajo, hecho dos veces de manera distinta. A la izquierda lo cobramos: 500.000 € al año durante los dos años que dura el desarrollo, con su margen. A la derecha lo hacemos igual, pero sin cobrarnos el margen, porque cuando el proyecto es nuestro no hay a quién facturárselo: lo que en el encargo era beneficio, aquí es inversión. Por eso las dos primeras barras grises están por debajo de cero.
Los dos primeros años el encargo gana y la startup pierde. No lo escondemos porque es el dato que hace creíble el resto: quien construye algo nuevo paga antes de cobrar. El tercer año la investigación todavía pesa más que las primeras ventas. A partir del cuarto se da la vuelta, porque el gasto en I+D baja mientras las ventas suben, y esas dos cosas ocurren a la vez.
La barra naranja es la que contesta. Es el acumulado con todas las pérdidas dentro: vuelve a cero en el año cinco, adelanta al beneficio total del encargo en el año seis y cierra el año ocho en 2,65 millones frente a 500.000. Y el año nueve sigue sumando, mientras la barra del encargo lleva seis años en cero.
Y eso es sin ninguna ayuda. Las barras suponen el caso más duro: Volcano pagando el desarrollo entero de su bolsillo, sin Tax Lease y sin fondos públicos. Cuando entran los dos, que es lo habitual, el agujero de los primeros años se reduce aproximadamente a la mitad: es la línea de puntos. El punto de equilibrio se adelanta del año cinco al año cuatro y el acumulado del año ocho pasa a 3,1 millones. Por eso el orden importa tanto: hasta TRL2 pagamos nosotros, y de TRL2 a TRL5 entra el capital fiscal. Está explicado en cómo se paga la investigación.
Ese es el intercambio, dicho sin adornos. Renunciar al margen de dos años a cambio de quedarse con lo que ese trabajo produce después. Es una apuesta, y por eso la hacemos con nuestro dinero antes que con el de nadie: en los tres proyectos que ya han recorrido el ciclo completo, el 100% del capital lo puso Volcano.
Y el caso real fue muy distinto. En 2017 construimos un sistema de sanitización trazada y cobramos el encargo. La empresa que lo llevó al mercado declaró 8 millones de beneficio solo en 2020, el año de la pandemia: fuera de esta escala y fuera de lo razonable como expectativa. Lo contamos porque ocurrió, no porque sea lo que hay que esperar. El argumento está en las barras, no en aquel año.
Y eso deja el riesgo donde de verdad está. Una startup que funciona es la que llega a un producto y sabe llevarlo al mercado. La primera mitad, convertir un problema en un producto que existe y está protegido, es lo que Volcano sabe hacer y lo que financia el Tax Lease antes de que entre capital privado. Lo que queda es el riesgo industrial y comercial: fabricar y vender. Es real y no lo disimulamos, pero es uno solo, y lo asumimos contigo. Las seis palancas están en el riesgo.
Y por eso seguimos prestando algunos servicios. No es una contradicción: dejamos de vender horas partiendo de cero. Hoy solo ponemos a trabajar el know-how que ya hemos construido y pagado, y eso está en servicios.
La cronología
2023. Se constituye Volcano. El primer año se dedica a construir la infraestructura financiera y fiscal que hace posible el modelo entero (el Tax Lease, las relaciones de certificación, el marco ZEC), y ya se abren los primeros siete proyectos de la cartera.
2024. Doce proyectos más: la cartera crece al mismo ritmo que madura la infraestructura.
2025. Ocho proyectos adicionales.
2026. El ritmo se acelera con claridad: veintisiete proyectos nuevos, más de la mitad de los que hoy ves en Proyectos, y los primeros resultados tangibles: cuatro startups propias constituidas (Neklio, OndeAnda, BikeBase, Think Real) y dos clientes externos ya servidos.
El contacto
La coordinación legal y operativa de la red corre a cargo de UPLUS22CF S.L., Calle Emilio Calzadilla, Nº 6, 3º Derecha, 38002 Santa Cruz de Tenerife, España. Contacto: Formulario de contacto. Los datos completos de esta entidad coordinadora están en el aviso legal.