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VOLCANO
Índice

El método

Por qué fracasan las startups, y qué hacemos para que la nuestra no.

La ventana exacta que cubren, en la financiación por fases: F3–F7 de el camino.

No existe una fórmula que elimine el riesgo de innovar. Existe, sí, un trabajo metódico para retirarlo capa a capa, antes de que entre el capital. Esta página explica ese trabajo con el detalle que merece: fase por fase, con números, sin promesas.

11 min de lectura · o ve directo al mapa

La clave, en una frase: en Volcano, la fase más arriesgada del proyecto la financian los inversores fiscales del Tax Lease y los fondos públicos de I+D. Cuando entra el capital privado, gran parte del riesgo ya está absorbido y pagado por otros instrumentos.

El orden en que conviene hacerse las preguntas, antes de leer nada más: las cuatro preguntas del riesgo.

El diagnóstico

El riesgo no es uno solo. Son seis, y llegan en momentos distintos.

La mayoría de las startups no fracasan por un único motivo, sino por la acumulación de varios, cada uno propio de una fase distinta del camino.

Riesgo 01

Validación

Se construye una solución para un problema que, en realidad, nadie tiene con la urgencia suficiente para pagar por resolverlo.

Riesgo 02

Mercado

La idea nace lejos del mercado real: técnicamente elegante, comercialmente irrelevante.

Riesgo 03

Concepto

La conceptualización queda incompleta: se pasa a construir sin haber verificado a fondo la viabilidad técnica ni la consistencia de mercado.

Riesgo 04

Ejecución técnica

El desarrollo experimental es de baja calidad: prototipos que no sostienen la promesa hecha en el concepto.

Riesgo 05

Gestión

Faltan competencias de gestión, marketing, legales, industriales o comerciales: el producto existe, pero nadie sabe llevarlo al mercado.

Riesgo 06

Financiero

El capital se agota antes de llegar al siguiente hito, casi siempre por haber gastado en las fases equivocadas.

Detrás de estos seis riesgos hay tres cosas que, cuando están las tres, concentran la mayoría de los éxitos. Un mercado real: algo que la gente ya quiere, no algo de lo que habría que convencerla. Una idea diferencial, medible y objetivamente mejor que lo que existe. Y el equipo adecuado para convertir esa idea en producto y llevarlo al mercado. Cuantos más de los tres están presentes a la vez, mayor es la probabilidad de éxito y mayor el retorno. El trabajo de Volcano, en esencia, es no dar ninguno de los tres por supuesto.

Fase por fase

Dónde mueren las startups, y qué hicimos en cada punto.

Una startup recorre trece fases, del problema a la eventual liquidez, y en cada tramo muere por una razón distinta. Este es el mapa, punto por punto: por qué se fracasa ahí, y qué ha construido Volcano para desactivar exactamente esa causa.

Fases 01 y 02: ideación y concepto

El riesgo de partir de la nada

Aquí es donde más proyectos deberían morir y, en el modelo tradicional, menos mueren: se avanza sin validar. Volcano empieza solo con problemas pre-validados por profesionales del sector, y solo pasa a startup tras un estudio de viabilidad técnico-económica.

Fases 03 y 04: patente y prototipo

El riesgo de construir sin proteger

Un prototipo sin propiedad intelectual protegida es un regalo a quien llegue después con más capital. Volcano protege la PI antes del prototipo, y la reparte entre quienes la crean y financian, no solo entre quienes la explotan.

Fases 05 y 06: MVP y tracción

El riesgo de confundir interés con demanda

Muchos productos gustan y no se compran. Aquí se mide con clientes reales, no con encuestas: los primeros ingresos, no las primeras opiniones, son la prueba que cuenta.

07 · Product-market fit

El riesgo de escalar demasiado pronto

Es la fase más selectiva de todas (y donde maduran las rondas más grandes): escalar antes de este punto multiplica el gasto sin multiplicar la demanda real. Volcano condiciona el paso a escala a métricas de demanda repetida, no a la caja disponible.

Fases 08 y 09: crecimiento y escalado

El riesgo operativo

El equipo pasa de un puñado de personas a decenas; los procesos que funcionaban de forma informal necesitan estructura. Aquí es donde la infraestructura compartida de Volcano (legal, técnica, comercial) reduce el capital necesario para sostener el ritmo.

Fases 10 y 11: internacional e IPO

El riesgo de la última milla

Pocas startups llegan aquí, y las que llegan compiten por poco. Una startup Volcano mantiene, en esta fase final, una probabilidad del orden del doble que una tradicional: el resultado acumulado de haber gestionado bien las diez fases anteriores.

Sobre estas cifras. Los porcentajes de probabilidad de éxito por fase (del 100% en ideación al 2% tradicional o al 4% Volcano en salida a bolsa) y los múltiplos de eficiencia de esta página son estimaciones internas de Volcano, pendientes de confirmación antes de su publicación. No son una proyección de rendimiento para ningún caso concreto.

Las seis palancas

Lo que hacemos con cada uno de estos riesgos.

Palanca 01

Problemas ya validados

No partimos de una idea brillante, sino de un problema que alguien lleva años sufriendo. Profesionales del sector lo señalan; el sistema Volcano verifica que existe de verdad, que tiene una naturaleza tecnológica abordable y que hay un mercado dispuesto a pagar por resolverlo. Solo los problemas que superan esta validación pasan al estudio de viabilidad técnico-económica (costes, plazos, escalabilidad), y solo entonces nace la startup. Es la respuesta directa al riesgo 01 y al riesgo 02: se elimina antes de construir nada.

Palanca 02

Fondos públicos

Entre el 45% y el 100% de los costes de investigación se cubren con financiación pública, según la convocatoria y el instrumento; de media, el 70%. En la industrialización la cobertura llega hasta el 50%. Es capital que absorbe riesgo financiero antes de que entre un solo euro privado, y que no diluye a nadie. Por cada euro privado, Volcano moviliza típicamente entre 3 y 4 euros combinando subvenciones, créditos fiscales y financiación bonificada. Es la respuesta al riesgo 06: gran parte del capital que se quema en las fases más críticas no es capital privado.

Con una condición que casi nunca se dice, y que explica toda nuestra arquitectura: las convocatorias nacionales y europeas rara vez pagan el principio. Premian a quien ya ha llegado, y el umbral habitual está en torno a TRL5. Antes de ese punto, el dinero público sencillamente no está. Por eso el recorrido se financia por tramos: hasta TRL2 lo pagamos nosotros, de TRL2 a TRL5 entra el capital de los inversores fiscales del Tax Lease, y solo de TRL5 en adelante pueden sumarse las convocatorias públicas. Está desarrollado en cómo se paga la investigación.

Palanca 03

Validación independiente

Tres niveles de validación (automática, experimental y de terceros) culminan en la certificación de una entidad acreditada por ENAC y en el Informe Motivado Vinculante del Ministerio, vinculante para la Agencia Tributaria en cuanto a la cualificación del proyecto. Nadie dentro de Volcano certifica su propio trabajo: la prueba de que algo funciona la aporta siempre alguien ajeno al beneficio. Es la respuesta al riesgo 03 y al riesgo 04: la calidad técnica se mide, no se declara.

Palanca 04

Suelo fiscal: el Tax Lease

Con el Tax Lease, el primer retorno (el fiscal) es cierto, cuantificable de antemano y estructuralmente independiente del éxito comercial del proyecto: nace por transparencia fiscal en cabeza del inversor, no depende de que la startup venda. Pone un suelo bajo la operación antes de que el resultado industrial esté siquiera decidido. Cómo funciona, en detalle →

Palanca 05

La propiedad intelectual, a salvo

La PI de base sigue siendo de quien la trajo, en licencia. La PI que el proyecto construye nace en el vehículo de proyecto y termina íntegramente en la startup, adjudicada a valor pericial anclado al coste antes de cualquier acto de comercialización. Si el proyecto se interrumpe, el conocimiento no se hunde con él: la propiedad intelectual parcial se adjudica con prelación del inversor privado, y un prototipo documentado se puede vender o licenciar a un tercero. Es la respuesta a lo que ningún seguro cubre: la pérdida total del activo intangible. Cómo funciona, en la nota convertible.

Palanca 06

Treinta años de experiencia de los fundadores, ya puesta a prueba

El riesgo 05 (la falta de competencias de gestión, marketing, legales, industriales o comerciales) es el que más silenciosamente entierra proyectos técnicamente sólidos. Aquí es donde pesa el historial del equipo fundador: treinta años desarrollando innovación para multinacionales, grupos industriales y administraciones, con soluciones a medida elegidas, en proyectos concretos, frente a organizaciones mucho mayores. Es la misma lógica sartorial que Volcano aplica a cada startup: identificar una necesidad específica del mercado y responderle con un traje a medida, algo que las grandes organizaciones no confeccionan.

El núcleo de competencias, y las startups que lo intersecan

El núcleo de competencias y las startups que lo intersecan Un círculo central representa las competencias de Volcano: I+D y producto, marketing y ventas, legal y fiscal, administración, talento y operaciones. Alrededor, seis círculos que se intersecan con el central: las startups 1 a 4 y, en trazo discontinuo, las startups n y n+1, las siguientes en nacer. Cada startup se apoya en el núcleo común. Competencias I+D y producto marketing y ventas legal y fiscal administración talento y operaciones Startup 1 Startup 2 Startup 3 Startup 4 Startup n Startup n+1
El riesgo de ejecución cae porque nada se construye desde cero: cada startup interseca un núcleo de competencias que ya existe y ya ha sido puesto a prueba.
Frente a Accenture

Banca Mediolanum

La plataforma software completa del banco, de principio a fin.

Frente a Google

JC Decaux

Tracking de vehículos en tiempo real ganado con un dispositivo hardware propio.

Frente a ESRI

GIS de campo

Adoptado por grandes grupos industriales brasileños como Fibria y Samarco.

No es experiencia teórica de asesoramiento: es experiencia de haber construido, entregado y competido, en tecnología y en gestión empresarial, dentro de organizaciones que después han tenido que dar cuenta de resultados reales. La trayectoria completa →

«La victoria espera a quien tiene todo en orden: la gente lo llama suerte. La derrota es segura para quien ha descuidado tomar a tiempo las precauciones necesarias: a esto lo llaman mala suerte.»
Roald Amundsen, El Polo Sur (1912)

Para comentarlo con alguien

¿Lo lleva tu asesor?

Esta página está escrita para que la pueda leer también quien te lleva los impuestos. Si prefieres que la vea antes que tú decidas nada, mándasela.

Lo que no prometemos

El riesgo industrial no desaparece. Lo compartimos contigo.

Ninguna de estas seis palancas elimina el riesgo de construir algo que nadie ha construido antes; eso es, literalmente, lo que significa innovar. Lo que hacen es retirar, una por una, las causas de fracaso que no tendrían por qué estar ahí. Lo que queda (el riesgo genuinamente industrial) lo asume Volcano en primer lugar: es el primer inversor de cada proyecto, y gana solo si la startup gana.

Y no se reparte por igual, conviene decirlo. El inversor fiscal cobra su retorno en impuestos que deja de pagar, y lo cobra aunque la startup no llegue a ninguna parte. El inversor privado entra cuando el Tax Lease y los fondos públicos ya han pagado buena parte de la investigación, así que su dinero es una fracción de lo invertido y compra una posición ya de-riesgada. Los años sin ingresos, la investigación que puede no llegar a nada y el coste de montarlo todo los ponemos nosotros, primero.

¿Y si el proyecto se detiene?

Es la pregunta legítima de todo inversor ante un sistema que presume de matar pronto: si detenéis un proyecto en el que yo he invertido, ¿qué pasa con mi dinero? La primera parte de la respuesta es de fase: detener un proyecto en F2–F5, con coste bajo y con capital cuyo retorno no dependía de su éxito, es el sistema funcionando: cada pregunta de las siete decisiones existe para eso. Lo que sería un fallo de validación es lo contrario: llegar a las fases caras con las preguntas baratas sin responder. La segunda parte es estructural, y son cuatro mecanismos.

El capital entra por tramos. El compromiso se desembolsa fase a fase, a decisión superada: si el proyecto se detiene, los tramos no llamados no salen nunca del bolsillo del inversor. La pérdida queda confinada a la fase consumida, no al compromiso total.

La continuidad dentro de la cartera. La participación en un proyecto detenido puede convertirse en participación en otro proyecto de la cartera de Volcano, a valoración documentada: el inversor permanece en el sistema, no en el proyecto que se apagó.

Nada muere del todo. Un proyecto detenido deja activos: la propiedad intelectual, los datos, los prototipos. Se licencian o se venden, y el inversor participa del resultado. La estrategia de la PI está diseñada también para este caso.

Las reglas se firman antes. Las siete decisiones y la mortalidad esperable por fase se declaran antes de la entrada de capital: detener un proyecto es ejecutar una regla suscrita por todos, no un arbitrio sobrevenido.

Y para el inversor fiscal, la respuesta más fuerte ya está construida en el instrumento: su retorno es cierto por diseño y no depende de que el proyecto triunfe. Los términos exactos de cada mecanismo se recogen en la documentación contractual de cada proyecto.

We choose to go to the Moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard.
John F. Kennedy, 1962
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