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Dos simulaciones, dos maneras de entrar.
Antes de los números, una sola pregunta: ¿cómo quieres entrar? El inversor fiscal aporta a la AIE y recupera vía impuestos, pase lo que pase con el proyecto. El inversor privado entra en la startup concreta con una nota convertible, y su retorno sigue el valor de la propiedad intelectual. Cada camino tiene su simulación.
Simulación de la inversión fiscal
Para quien tiene carga fiscal en España y quiere transformarla en crédito fiscal cierto más una participación. Pones tu renta y tu aportación; lees el crédito, las BIN y tu nivel natural.
Simulación de la inversión privada
Para quien entra en la startup con una nota convertible, desde cualquier país. Eliges tipo y país de la startup, cuándo entras y sales, tu aportación; lees participación, valor, multiplicadores y supervivencia.
Cuánto cuesta un tramo del camino
Para quien quiere saber el orden de magnitud antes de hablar. Eliges en qué fase entras y en qué fase sales, el tipo de proyecto y el fondo perdido; lees el coste de I+D del tramo, lo que queda a tu cargo y los entregables.
Cuánto vale una startup que todavía no vende
Para quien tiene que poner precio a una participación en fase inicial, o entenderlo. El método Berkus con los máximos de cuarenta zonas: cinco frentes de riesgo, de cero al máximo, y la participación que corresponde a una aportación.
¿Dudas de cuál es tu perfil? El inversor fiscal necesita residencia fiscal española (para quien no la tiene, existe la relocalización); el inversor privado no. Los dos caminos son compatibles entre sí.
John F. Kennedy, 1962